
Junto con el KERS, del que os hablamos hace unos días, los cambios en la aerodinámica y en los neumáticos son los más importantes para esta nueva temporada. En un intento de mejorar el espectáculo y facilitar los adelantamientos estos cambios van destinados a evitar, o mejor dicho, reducir la imposibilidad que tenían los monoplazas de acercarse al de delante en curvas (sobretodo las rápidas) para intentar realizar un adelantamiento en la recta siguiente, debido a que la imprescindible carga aerodinámica de los coches se reduce mucho por las turbulencias que genera el coche de delante.
Los cambios aerodinámicos se enfocan entonces en disminuir la anchura del alerón trasero y aumentar su altura para que el efecto de “ensuciar” el aire al monoplaza de atrás sea menor, y aumentar la anchura y disminuir la altura del alerón delantero para que el coche que circula detrás no se vea tan perjudicado por rodar en curva tras otro.
Para reducir esa “dependencia” a la carga aerodinámica se prohíben todos los apéndices aerodinámicos que dirigían el flujo de aire a las zonas que más interesara. Como novedad, aunque no sea nuevo en la F1, el alerón delantero será movil y el piloto podrá moverlo un máximo de dos veces por vuelta desde el cockpit y nunca más de 6 grados, para elegir tener más o menos carga.
Para compensar la reducción de carga aerodinámica, los monoplazas calzarán neumáticos lisos o “slicks”, de mayor agarre por su mayor superficie de contacto con la pista. Éstos no se usan desde que se prohibieron en 1998 y de los pilotos actuales, sólo Fisichella, Trulli y Barrichello han corrido con ellos en F1.
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